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Opel Calibra Turbo 4×4

diciembre 18, 2009

Hace ya 20 años que durante el Salón del Automóvil de Fráncfort se presentaba el sustituto del exitoso Opel Manta de segunda generación. Los ingenieros de Opel querían ofrecer un atractivo 2+2 plazas con una carrocería atractiva y buenas prestaciones a un precio asequible.

El Calibra causó impresión por su imponente estética desde su presentación, momento en el que se supo que había batido el récord mundial de coeficiente de resistencia aerodinámico con un bajísimo 0,26 para la versión más baja de gama puesto que empleaba neumáticos más estrechos que las otras versiones. Recordemos que este valor se referencia con el de un cubo que es 1 y como curiosidad un Fórmula 1 con alta carga aerodinámica como por ejemplo en Mónaco es aproximadamente 1,1. Algunos de los aspectos que contribuyeron a este buen comportamiento aerodinámico son su carrocería de tres volúmenes con el maletero corto, el buen enrasado de los paneles de la carrocería y especialmente los cristales, las entradas de aire reducidas en el frontal o los parachoques enrasados con la carrocería, que en la época se estilaban mucho más prominentes.

El Calibra estaba basado sobre la plataforma del Opel Vectra de primera generación diseñada para motores en posición transversal y tracción delantera o total. El conjunto de la gama se basaba en motores tetracilíndricos de 2,0 litros de gasolina tanto con culatas de 8 como de 16 válvulas, así como un motor de 6 cilindros en V.

La versión Turbo 4×4 vino a sustituir a la que era la versión tope de gama desde su lanzamiento en 1990 hasta 1992, el Calibra 4×4. El motor del turbo se basaba en el 2,0 litros de 150 CV denominado internamente C20XE que tantos éxitos había dado y continuó dando a la marca, siendo considerado por muchos el tapa roja como se le conoce habitualmente uno de los mejores motores de Opel. Para le versión turbo la denominación cambió a C20LET debido a la incorporación del turbocompresor. El motor de partida era tan bueno pese al incremento de potencia y par la mayoría de componentes del motor como son bloque, cigüeñal y bielas entre otros son los mismos que los de la versión atmosférica. Los principales cambios aparte del sistema de sobrealimentación son los nuevos pistones que rebajan la compresión de 10,5:1 a 9,0:1. El motor desarrolla la nada despreciable cifra de 204 CV a 5600 rpm entregando el par máximo a tan solo 2800 rpm. Sin duda se trata de una excelente relación de caballos por litro de cilindrada. Según las revistas de la época ofrecía muy buena respuesta incluso a regímenes a los que el turbo tiene poco o nada que decir.

El conjunto motor cambio resulta excepcional, sobretodo teniendo en cuenta la excelente caja de cambios Getrag de 6 velocidades que incorporaba, nada habitual en la época. Por contra, el comportamiento dinámico no está a la altura del sistema motopropulsor tal y como pasaba en muchos Opel de la época. Utiliza amortiguadores de gas y muelles algo blandos para las prestaciones disponibles que dificultan el filtrado de las irregularidades al no llegar a estabilizar la carrocería. Como consecuencia y especialmente cuando se circula sobre firme rizado llegan a la suave dirección movimientos que dificultan las trazadas limpias. Eso sí gracias a sus geometrías y bajo centro de gravedad resulta noble de reacciones, siendo ligeramente subvirador cuando se rozan los límites, para tranquilidad del conductor. Mención aparte merecen los frenos y no por su buen comportamiento, ya que a pesar de montar elementos sobredimensionados respecto a la versión atmosférica no están a la altura de lo que se espera de ellos.

Estéticamente esta versión tope de gama se diferencia del resto de modelos únicamente en unos discretos logos de 4×4 en las puertas a los que se suma uno de Turbo en la parte trasera y unas bonitas llantas de 16″. Así pues este coche es de los que tanto nos gustan, lobos con piel de cordero.

La instrumentación interior es algo escasa para lo que se espera del coche, la postura al volante es buena, con los recorridos del cambio algo largos y el tacto áspero característico de los Opel de la época.

Esta variante se fabricó hasta 1996 mientras que el resto de la gama dejó de fabricarse en 1997. Durante este período se vendieron 238.647 unidades incluyendo tan sólo 647 Turbo 4×4 con lo que las posibilidades de encontrar uno hoy en día son realmente escasas y más si se quiere de serie y en buen estado. Puede considerarse el último coupé de Opel, a pesar de existir a partir de 1998 el Astra Coupé diseñado por Bertone, pero no deja de ser un derivado del Astra convencional.

El Calibra se utilizó en el campeonato alemán de turismos DTM (Deutsche Tourenwagen Meisterschaft) y en el Campeonato internacional de Turismos, en una versión potenciada a 470 CV y desarrollada en colaboración con Irmscher, con grandes éxitos en competición.

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4 comentarios leave one →
  1. octubre 26, 2010 7:10 pm

    muy buen auto latima que sus faroles que daron muy antiguos para lo que es hoy en dia 2010

    • octubre 26, 2010 8:02 pm

      Piensa que es un coche que salió hace veinte años! En esa época si eran modernos. De todas maneras la industria auxiliar fabrica piezas de repuesto con estética renovada como por ejemplo Hella.

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